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Monthly Archives: noviembre 2009

 

Beatriz Ramos Sanguino, hermana pequeña de Olga Ramos  y tía mía, había estudiado la carrera de comercio pero la posibilidad de integrarse en la orquesta de mi madre la llevó a aprender solfeo y percusión. Así,  cuando terminó sus estudios en el Real Conservatorio de Música de Madrid, ocupó el puesto de batería.

Durante más de 15 años, demostró su gran talla como músico, bordando piezas tan comprometidas como La Revoltosa, El Sitio de Zaragoza o El Tambor de Granaderos

Betty, como la llamábamos cariñosamente,  era alegre, optimista y soñadora… Sus sueños, quizás, los apagó el tiempo pero siempre conservó su buen carácter.

BETTY GUAPA 2

Cuando soñaba con ser princesa…

Mi padre se sentaba a su lado y en más de una ocasión Olga les había sorprendido riéndose por lo bajini de las ocurrencias  del Cipri que era un guasón y a todo le sacaba punta.

A veces, y cuando la obra musical lo permitía, me sentaban en las rodillas de mi tía y escuchaba en directo todos aquellos mágicos redobles, tintineos, mazazos y platillazos que de forma impecable ejecutaba.

Cuando en el año 1.980 nos hicimos cargo del local de la calle de la Palma, mi madre llamó a sus hermanas para que trabajaran a su lado. Mi tía Emilia de ama de llaves y mi tía Betty de maître. Creo, honestamente, que esto fue un renacimiento para mi tía Beatriz.

A poco de entrar en Las Noches del Cuplé, mis tías pasaron a llamarse Mme. Mimí y Mme. Betty. Para los que no las conocísteis os diré que Emilia era menudita y pizpireta y llevaba colgado del cuello un gran manojo de llaves con las que controlaba las puertas del local. Betty era muy guapa, muy alta y muy elegante y recibía al público con una gran sonrisa.

El tiempo se llevó a las tres Ramos. Hoy quise recordar a Beatriz

 

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O R  y violín

La calidad de su voz y el arte para reinventarse el cuplé desdibujaron, seguramente, una de las peculiaridades de Olga Ramos: su faceta de violinista. Con calificación de sobresaliente y un flamante diploma de Primera Clase otorgado en 1941 por el Real Conservatorio de Música de Madrid, Olga inició su andadura artística como concertista de violín. Reclamada por los mejores cafés concierto de la época, recorrió España y se hizo figura imprescindible. En el Café Universal de Madrid obtuvo éxitos memorables. Por él pasaron grandes entendidos que, arrobados, se deleitaban con su maestría. El maestro Sorozábal llegó a decir: “Esta mujer debiera haberse dedicado sólo al violín”. Muchos años después, un periodista de “Il Corriere de la Sera” diría: “OLGA IL VIOLINO CHI PARLA”.

¡Ay su violín…! De él nunca se desprendió desde que, casi al final de la guerra (no merece mayúscula esta vil palabra) lo adquirió con un dinero que pocos días después no serviría. A poco de tenerlo, volvía Olga del Conservatorio con unos compañeros; uno de ellos se brindó a llevarlo. Cruzaban la calle de Sagasta, un tranvía se acercaba y, de pronto, se abre el estuche y el preciado violín cae sobre las vías. El muchacho raudo lo recoge y todos corren a la acera. El violín no sufrió daño alguno pero, desde entonces y hasta que lo usó por última vez, siempre aseguró el alargado maletín con una liga de goma negra, de aquellas con que las damas sujetaban las medias de seda.
Aquel violín rojizo “francés de escuela italiana”, como decía orgullosamente, fue su fiel compañero hasta que en 1999 (63 años después) lo guardó definitivamente.

Aún recuerdo como lo cuidaba: Una vez firmemente apoyado sobre una mesa, mi madre abría con parsimonia el estuche y retiraba la gamuza de suave tacto con la que la noche anterior lo había arropado. Sus ojos expertos recorrían la superficie, satisfecha de su tersura que no presentaba atisbo de heridas. Entonces, casi sensual, deslizaba sobre la madera, centímetro a centímetro, una muñequilla impregnada de aceite de nuez hasta dejarlo jugoso.
Ahora el violín reposa en el armario de mi dormitorio, rodeado de mantones y plumas recordando, quizás, cada amoroso abrazo de Olga Ramos.

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O R CINEMATOGRAFICA

A los 19 años

Este país, inmerso en la exaltación de los mediocres, ha olvidado a los que, por su valía, destacaron. El caso de mi madre no es aislado: Ahí tenemos a Irene Gutiérrez Caba, José Bódalo o Ángel de Andrés, entre otros muchos. Mas volvamos a Olga. Su pérdida me fue especialmente dura ya que, además de ser madre y abuela entregada, era mi maestra con la que tuve oportunidad de compartir escenario durante más de 20 años. Vivíamos juntas y fue el motor de mi casa, incluso cuando ya apenas podía caminar. Era vital y luchadora y afrontaba sus “goteras” con gran espíritu, quitándoles importancia, por eso nos sorprendió más su muerte. En cuanto a la pérdida como artista, ha sido enorme. Olga fue una gran concertista de violín; no olvidemos que el Real Conservatorio de Madrid le otorgó en el año 1.941, el Primer Premio de Música de Cámara; pero al dedicarse al cuplé (que se reinventó) su faceta como violinista quedó desdibujada aunque nunca dejó de pulsar aquel delicado instrumento que era “el descanso” de su voz.

O R VIOLIN 18 AÑOS

Una postura perfecta

Pero bendito sea su desvío al cuplé que en ella encontró su mejor expresión… Seguramente, en estos momentos Olga nos contempla asomada a alguna castiza nubecilla, porque estoy convencida que el 25 de Agosto de 2005 se fue directamente de Madrid al Cielo con su Cipri. Y como no nos oye nadie, voy a relataros una curiosidad que viene a demostrar que, a pesar de que algo parecía querer borrar su huella artística, Olga siempre renacía como el Ave Fénix”

– En 1.939, intervino en la película “Leyenda rota” de Carlos Fernández Cuenca junto a Juan de Orduña y Maruchi Fresno. Un incendio en los estudios de cine Roptence, destruyó todo el material, incluida esta película. No se han encontrado copias, pero mo pierdo al esperanza

O R PUM 02

“PUM”

-En los 70’ protagonizó en México la película “Pum” basada en la vida de la tiple de opereta Esperanza Iris. Se hizo bajo el auspicio de la Directora de Cinematografía Dª Margarita López Portillo, hermana del entonces presidente de México. Al acabar éste su mandato, las películas realizadas en esa Dirección fueron retiradas y parece que no se pueden exhibir.

– Todos los discos grabados por Olga que ya estaban en formato de CDs y se vendían estupendamente, fueron descatalogados al ser la discográfica absorbida por una multinacional. Curiosamente, el único disco superviviente “Olga Ramos en vivo” se vende únicamente en el Museo del Disco de Miami, aunque me han asegurado que también se venden en otros países de Ibero América.

– El libro “El penúltimo cuplé” de Antonio D. Olano y publicado en el 96, nunca se pudo presentar y meses después se liquidó junto a otras biografías de ciclistas y futbolistas por la editorial. Algo que nunca entendieron las vendedoras de El Corte Inglés ya que se vendía como rosquillas.

Pero ese inútil empeño por borrar el testimonio de su arte indudable, también influyó en su despegue profesional:

O R 1952 SIN MARCOLa Reina del Café Concierto

– El primer contrato importante (al principio de los 40’) la llevó a la mejor Sala de Tánger, la “Emsala Garden”, pero tuvo que regresar cuando cosechaba un enorme triunfo, al contraer Olga la fiebre de Kalazar, una extraña enfermedad que no se pudo diagnosticar hasta un año después. Aquello le impidió viajar con su orquesta de señoritas a Brasil.

– En los 50’ Olga dejó la “oficinita” segura del Café Universal y debutó en el Circo Price con una orquesta llamada Olga y sus cadetes. Detrás del escenario, convivían los animales y un insecto traidor le transmitió el tifus. Una vez restablecida, volvió al viejo café donde siguió obteniendo grandes éxitos y exiguo salario.

OR JUNTO AL ESCENARIO 1

En las Noches del Cuplé, finales de los 80′

Y para no cansaros, añadiré lo que todos sabemos, después de 31 años en su local de la calle de la Palma, la especulación acabó con sus sueños de cupletista

Por eso os pido que la cobijéis en vuestra memoria porque mientras la recordemos, Olga Ramos seguirá entre nosotros…

En lo que respecta a mí, y como final, sólo me queda enviaros a cada uno un beso agradecido y mi compromiso de seguir en la brecha porque el mejor homenaje que puedo hacerle a mi madre esbrindar desde un escenario todo lo que de ella aprendí.

CASI UN SECRETO DE CONFESIÓN

OLGA RAMOS EN EL JARDIN DE SU CASA 06-jpg

Aquel 25 de Agosto de 2005 llegué a la clínica Montepríncipe.  Los médicos nos advirtieron de su gravedad pero no pensamos que fuera a irse de forma tan inmediata. Al entrar en la habitación la encontré muy inmóvil pero estaba visiblemente tensa. Mi madre era creyente y me constaba que no tenía miedo a morir pero no quería dejarme sola. No sé por qué, intuía que a su muerte iba yo a ser víctima de cuantas trampas podía imaginar en su desesperación. ¿Qué podía yo hacer? Me acerqué a la cabecera colocando mi boca muy cerca de su oído y pausadamente empecé a hablar, al tiempo que le acariciaba la mejilla.

-Mamá, yo estaré bien y no debes tener miedo. Has sido una madre excepcional, una abuela fantástica, una gran artista. Todo el mundo te quiere, todo el mundo te admira y papá te espera.

Me quedé en silencio y seguí acariciándole el rostro Comencé a rezar el Padrenuestro y dulcemente noté como se relajaba, dejándose ir.

Mi hijo Alberto, que todo lo había presenciado, desde los pies de la cama me dijo:

-Te estaba esperando.

Desde su muerte no creo que haya habido un solo día en que no la haya recordado, no sólo en mi vida cotidiana, sino en el escenario.

Durante sus últimos 20 años, vivimos juntas en nuestra casa en las afueras de Madrid. Un lugar que siempre le gustó porque aquellas encinas y aquellas jaras le recordaban su infancia allá en Badajoz. Paseaba apoyándose en su bastón (la tercera pata, como lo llamaba) y sólo en los últimos días dejó de hacerlo. La seguían por el jardín, sus perritos a los que tanto quiso. Pasó estos años conviviendo con mis hijos y sus amigos “gente joven, como a mí me gusta”.

Aunque la prensa la había olvidado como a tantos otros la gente, aún hoy, sigue recordándola con admiración y cariño.

Cuatro años han pasado desde que el Ayuntamiento de Madrid decidió otorgarle a ella, a Gracita Morales y a Irene Gutiérrez Caba tres glorietas en el distrito de Fuencarral. Espero que no tarden en inaugurarse. Se lo merecen.

ACUARELA DE SERAFIN

Acuarela dedicada a Olga Ramos por el genial dibujante Serafin

Este tradicional y castizo baile madrileño procedente de Escocia llegó a Madrid en 1850 y se bailó por primera vez en el Palacio Real la noche del 3 de Noviembre de aquel año bajo el nombre de Polka Alemana. A partir de ese momento, alcanzó gran popularidad y llegó a ser el baile más castizo del pueblo de Madrid, hasta convertirse en un símbolo de La Villa y Corte.

Aunque la página Web del Ayuntamiento de Madrid no aporta ningún dato que explique al curioso navegante qué es el chótis, una servidorita se ha puesto manos a la obra y ha encontrado, en los intrínsecos caminos de Internet un espléndido trabajo de investigación firmado por el Dr. D. Fernando Navarro, traductor médico de los Laboratorios Roche y autor de varios libros, entre ellos el Diccionario crítico de dudas inglés español de medicina

OMR PICHI

EL PICHI

Al igual que tantos otros símbolos madrileños (mantón, organillo, kermess, bombín…) el chótis es extranjero ya que proviene de unas danzas populares que bailaban los campesinos británicos. Estas contradanzas o country dances procedentes de Escocia se popularizaron en Francia a comienzos del siglo XVIII. La gaita era el instrumento utilizado y los franceses comenzaron a llamar a este baile anglaise o écossaise (escocesa).

Entre 1800 y 1830, esta danza, ya afrancesada, pasó a Alemania, donde músicos de la talla de Beethoven, Schubert o Chopin compusieron écossaises para piano. El baile fue evolucionando hasta el punto que surgió una variante a la que llamaron Schottish, palabra alemana que significa “escocés”.

Hacia 1840 el Schottish se extinguió de Alemania al ser desplazado por la polka checa. Pero aquello no significó su desaparición… aún le quedaban al schottish muchos caminos que recorrer. Y en su deambular fue a parar donde le dieron mejor cobijo: Madrid.

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ESTA ES MI CIUDAD

El chótis llega a Palacio en 1.850 y es la Reina Isabel II la que la noche del 3 de Noviembre abre el baile a los sones de aquel chótis disfrazado de polka. Tan popular se hace en la Corte que la Reina da orden de que se construya un teatro dentro de palacio y organiza bailes donde el chótis es la pieza de moda.

Pero donde arraiga de verdad, donde el chótis se declara madrileño, donde se rebela y pasa a ser un baile agarráo, es cuando el pueblo se lo apropia y el chótis… se trasforma y adquiere identidad…

Una danza escocesa… que se vuelve alemana y que, finalmente arraiga en los Madriles… ¡Qué fuerte!

Por último, les despejaré una duda ¿Cómo se dice Chótis o Chotís?  Pues la acentuación depende del fragmento musical donde vaya apoyada la palabra. En el estribillo de “SM el chótis”, esto queda bien patente:

¡Que no pué ser!

¡Qué no pué ser!

bailar el chótis traducido del inglés

Mistificao, desgalichao

como lo bailan en la Corte del Mikao

¡Que no pué ser!

¡Qué no pué ser!

ese el baile que se baila en Batignoles

porque el chotís se baila aquí en Madrid

lo mismo en las Vistillas que en Chamberí

OLGA RAMOS Y EL CIPRI

¡ESTO ES AMOR... AL CHÓTIS!

¡Viva el chótis!